El turismo rural de Tarragona aguanta el envite de la nieve
Ya hace tres años que las cinco familias que están en la casa rural Mas Bernis de L’Aldea (Baix Ebre) decidieron hacer escapadas conjuntas coincidiendo con el puente de la Constitución. «Nos reunimos unos días para hacer excursiones con los hijos, hablar y relajarnos», explicó ayer Montse Codina, de Granollers (Vallès Oriental). Ellos son un ejemplo de la opción turística que permite mantener una alta ocupación en buena parte de las comarcas de Tarragona y, pese a que las cifras son un poco peores que las del año pasado, soportar el envite de la nieve.
«El punto de conexión somos las cinco mujeres, que nos conocimos estudiando Filología catalana», comentó una compañera de Montse, Teresa Masuet, de Llinars del Vallès. El primer año su destino fue la zona del Canigó, el segundo, el sur de Francia, y esta vez se han encontrado en el Mas de Bernis. Quieren conocer el delta del Ebro.
«A algunos de nosotros nos gusta esquiar, pero no vamos en esta época porque preferimos optar por un turismo alternativo, hacer algo diferente», afirmó Montse.
EL GRAN AGLUTINADOR / «El Pirineo es el gran aglutinador de turistas en invierno, pero también hay algo de mito en eso. Personalmente creo que hay un público diferente para cada destino», explicó Albert Hernández, que además de gestionar el Mas de Bernis preside la Associació de Turisme Rural del Baix Ebre y el Montsià, con 55 casas rurales. «Los asociados estamos aproximadamente a un 70% de ocupación, algo inferior al del año pasado, pero es que mucha gente busca la montaña como prioridad para pasar estos días».
En el interior de las comarcas del Ebro la ocupación ronda también el 70%, según Joan Clúa, presidente de la Associació de Turisme Rural de la Terra Alta, con otras 30 casas. En esta comarca, la ruta del vino, la de la batalla del Ebro y pueblos como Horta de Sant Joan y Arnes, que dan acceso al parque natural de Els Ports, son los más visitados. «Aquí no hay nieve, pero el entorno natural es espléndido y estas montañas no sufren la masificación del Pirineo», añadió.
DESIGUALDADES / La ocupación global en las comarcas del Ebro, incluidos hoteles y cámpings (con 13.300 camas) está al 50%, precisó Marta Farrero, del Patronat de Turisme de la Diputació de Tarragona. Esto demuestra que el turismo rural es el que manda durante el puente. «Calculamos una ocupación del 80% estos días», apuntó David Esteller, responsable de la oficina de turismo del Priorat, donde hay una oferta de 500 camas entre casas y pequeños hoteles rurales. Las rutas del vino y del aceite son algunos de sus principales atractivos turísticos.
En el Baix Camp la ocupación es desigual, según Jacqueline Mestre, presidenta de la asociación de turismo rural que agrupa a 14 casas, con un total de 250 plazas. «Después de dos meses de sequía, nuestra casa está a tope», explicó Mestre. Sin embargo, en el Castell de Riudabella, una casa rural de Vimbodí (Conca de Barberà), la ocupación ayer solo era del 50%, según Martina Cheper, responsable del establecimiento.
Fuente: El Periodico
