Un acuerdo in extremis evita la huelga turística y sella la paz laboral hasta 2011 en la Costa del Sol

La Costa del Sol esquivó ayer in extremis el precipicio de una huelga del sector turístico en el agosto más incierto de la última década, gracias a que tanto empresarios como sindicatos cedieron en sus pretensiones iniciales. Ambas partes cerraron un acuerdo que además garantiza la paz laboral en el sector hasta el año 2011. Tras casi seis horas de reunión y rozando el límite de la medianoche marcado para la convocatoria de los paros, los representantes de hoteles, restaurantes, bares, chiringuitos y de los sindicatos CCOO y UGT pactaron que se respete el compromiso anterior de incremento salarial del 3% este año -a lo que hasta ahora se había negado parte de la patronal por la situación de crisis-, así como un aumento del IPC real en 2010 y un incremento en los sueldos del IPC real más un cuarto de punto en 2011.

Ese cuarto de punto fue objeto de dura negociación durante varias horas de la noche en la reunión mantenida en el Parador de Golf, ya que la patronal no quería cederlo y los sindicatos aspiraban a medio punto.

CCOO y UGT, representados por Gonzalo Fuentes, José Antonio Sedano, Dolores Villalba y José Medina, valoraron el “gran esfuerzo” realizado por ambas partes para alcanzar un acuerdo “justo” con el que “se aseguran dos años más de paz laboral en la Costa del Sol”, tras unas negociaciones que calificaron de “muy difíciles”.

Las diferencias entre las partes se mantuvieron candentes hasta cerca de la media noche por 0,50 puntos de incremento en la masa salarial de 2011. La patronal, representada por Miguel Sánchez, presidente del Consejo de Turismo de la CEA, José Carlos Escribano, presidente de la Asociación de Hoteleros de la Costa del Sol, Aehcos; Rafael Prado, presidente de los hosteleros, e Ignacio Aguirre, copropietario del hotel Alay, se resistía a aceptar que dentro de dos años los sueldos del sector experimenten una subida equivalente al IPC real más medio punto. Era una exigencia especial de los hosteleros. Y justo la misma firmeza exhibieron los sindicatos renuentes en todo momento a ceder.

Sin embargo, ambas partes eran conscientes de que estaban condenadas al acuerdo. Ni los empresarios podían asumir una huelga general en el ecuador de la temporada alta por medio punto más de coste salarial ni los sindicatos se encontraban en condiciones de aceptar el desgaste político de una huelga y sus inevitables efectos en plena crisis económica.

Además las partes estaban condicionadas. Ayer se sumó a las negociaciones Miguel Sánchez, por encargo expreso del presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero

Sánchez, con décadas de negociación laboral a las espaldas, tenía el mandato de evitar hasta el último momento la huelga. De hecho, la semana pasada se reunieron en Sevilla el presidente de la CEA con los secretarios de UGT y CCOO en Andalucía, Manuel Pastrana y Francisco Carbonero con la única finalidad de favorecer el acuerdo. También desde la Junta de Andalucía se han hecho requiebros con los sindicatos para que las negociaciones no llegaran a un callejón sin salida. El consejero de Turismo, Luciano Alonso, incluso pidió a las organizaciones sindicales días atrás que ni le pusieran fecha a la huelga para evitar la cancelación de las reservas. Alonso siguió ayer el transcurso de la negociación y se trasladó al Parador de Golf para mostrar su satisfacción por el acuerdo.

El último elemento que pesaba anoche en las negociaciones fue la división en el seno de la patronal. Las organizaciones que agrupan a los chiriguitos y discotecas anunciaron el lunes que acataban sin matices las condiciones de convenio colectivo firmado hace ahora cuatro años, junto a un nutrido grupo de señeros grupos hoteleros de la Costa. En estas circunstancias sólo la organización que integra a los hoteleros (Aehcos) y la que engloba a empresarios de bares y restaurantes (Aehma) quedaban fuera de la paz social.

Fuentes vinculadas a la negociación explicaron anoche que la actitud más pétrea la mostró el presidente de Aehma, Rafael Prado, quien no solo exigía con vehemencia que entre 2010 y 2011 los salarios no sufrieran más subida que la relativa al IPC real, sin que, además, exigía que los 60.000 trabajadores vinculados al convenio de hostelería devuelvan el 0,60% de la subida del año pasado porque se aplicó un aumento de dos puntos y finalmente el IPC de 2008 fue del 1,4%. Prado admitió anoche que “todos habían cedido”, aunque a su juicio, “los empresarios más”. Sin embargo, habló después de “fumar la pipa de la paz”. Por su parte, Escribano destacó que el acuerdo, como todos los buenos, “no contenta a nadie del todo”.

El riesgo de huelga general en el sector turístico tenía su origen en la negativa de los hoteleros y restauradores a aplicar el convenio colectivo negociado en 2005, cuando se acordó que durante cuatro años los trabajadores recibirían el IPC más un punto para recuperar el poder adquisitivo perdido durante los ejercicios anteriores. Este pacto supone para 2009 un aumento salarial del 3%, equivalente a los dos puntos de IPC previsto más el 1% adicional.

Fuente: Diario de Sevilla

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