Gabinete de crisis en busca de turistas fieles

Los Ledger, británicos asiduos y enamorados de Mallorca, fueron los primeros que ayer dejaron un ramo de flores en el lugar donde ETA asesinó a los dos guardias civiles, autorizados incluso a cruzar el cordón policial aún vigente a esa hora. Les siguieron otros ramos y otros turistas que continúan fieles a su isla, pese a la bomba. Pero el temor y la incertidumbre empiezan a correr de boca en boca entre quienes viven del sector estrella, que son mayoría, pasados los primeros momentos de consternación y solidaridad con los agentes. «Nunca pensamos que pudiera haber un atentado en la isla», murmuraban ayer Jacqueline y Michael, hospedados en el Hotel Palmanova, junto al cuartel, que llegaron el martes desde su Escocia natal. Las palabras de agradecimiento por el trato recibido maldisimulaban el miedo que se les había colado el cuerpo tras la explosión.
El mercado que representan miles de británicos y alemanes constituía ayer el objetivo de hoteleros, turoperadores y la propia Consejería de Turismo. El consejero Miguel Nadal se reunió con representantes del sector para analizar el día después. No se han producido cancelaciones ni adelantos de regresos por parte de los turistas, tal y como se constató, pero nadie quiere bajar la guardia, de ahí que ya se haya adoptado una estrategia. Se va a contratar un gabinete especializado en crisis que se encargará de informar y vender las intactas bondades de la isla al mercado británico y alemán.
En Palmanova las opiniones de los más pesimistas tomaban cuerpo horas después de los funerales de los guardias civiles. Andrés Obrador, encargado de un supermercado y Bartomeu Quetglas, propietario de una tienda de «souvenirs», están convencidos de que la bomba y el horror provocado afectarán «muy negativamente» a la imagen turística del Archipiélago. El presidente de la Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes, Rafael Gallego Nadal, les quitó ayer la razón y otros trabajadores del sector comparten la visión optimista que augura que, pasados unos días de impacto, «acabarán las anulaciones y todo volverá a la normalidad». «Los alemanes saben manejar estas situaciones, que se han vivido en Egipto y Turquía, pero es cierto que Mallorca parecía intocable», señalaba un portavoz de la mayor turoperadora, que el jueves tenía 20.000 clientes en la isla. Así, es previsible que los Ledger vuelvan, como todos los años, el próximo pero ahora el objetivo inminente es que agosto cuelgue el cartel de completo en la isla.

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